Por Lucila Lehmann. (*)

Es claro que todos los seres humanos como sujetos que razonan, y en total estado de libertad de acción y pensamiento, podemos tener diferencias de posturas, visiones o posiciones ideológicas. Sobre todo aquellos que estamos inmersos en espacios políticos y tenemos la obligación de manifestar nuestras ideas públicamente, más aún, cuando las decisiones de cada uno no solo repercuten en nuestra vida personal, sino también en la de millones de personas.

En lo partidario, la convivencia política de diversos actores con diferentes posiciones se enmarca dentro de los límites imaginarios previamente estipulados que definen el espacio político común, o dicho de otra manera, un partido o frente político está definido por lineamientos “marco”, que dibujan la sumatoria de posiciones de los actores que lo conforman.

Tanto en los partidos como en los frentes políticos, hay integrantes que se ubican en distintas posiciones (en análisis matemático hablaríamos de valores) que están dispersos dentro del espacio común que ocupan dentro de esos límites. Algunos actores pueden encontrarse cercanos al límite del espacio, casi lindante con otros actores pertenecientes a otros espacios, como así también, están aquellos que se encuentren ubicados a igual distancia de los límites, o sea en el centro. Haciendo un paralelismo matemático, estos últimos serían el valor de la “media” que unifica los diferentes valores que integran la ecuación, y en análisis matemático, con esa referencia específicamente, podemos evaluar la dispersión existente entre éste y los datos de los extremos, denominado esto también medida de variabilidad. Cuanto mayor sea ese valor, mayor será la variabilidad, cuanto menor sea, más homogénea será a la media, políticamente hablando, más claro y más definido será el espacio político.

Volviendo al terreno político, en todo proceso de construcción de partidos o frentes electorales y/o de gobiernos, los pilares de formación son definidos por los arquitectos del mismo, como así también las estructuras y límites externos de la construcción. Somos los albañiles los que respetando estos parámetros, construimos y trabajamos dentro de ese espacio. El espacio político que conduzco en Santa Fe, Espacio Carrió, representante de una de estas arquitectas, y por qué no, la más importante dentro de Cambiemos, tiene la misión de replicar en lo Provincial la función que ésta tiene en lo Nacional, y que a su vez, es el poder que la sociedad le ha otorgado en las últimas elecciones, basado en su confianza y autoridad moral con la que se ha desarrollado a lo largo de sus años en la función pública. El rol de veedora, de fiscal, de control, y de eje moral que ha tomado Elisa Carrió dentro del frente Cambiemos, es el rol que este Espacio pretende ocupar en la Provincia de Santa Fe, dado que no nos mueve otro interés más que el de velar por la integridad del frente y que sean respetados en este, los cimientos y límites que sus hacedores fijaron al momento de poner la piedra fundacional. Y éste será nuestro compromiso para con los santafesinos.

Como garantes locales del compromiso de cambio asumido por nuestros líderes nacionales en las elecciones del año pasado, favorecido esto por nuestra posición ubicada al centro de nuestro espacio político Cambiemos, como dije anteriormente, el valor medio de todos los valores integrantes de las fuerzas que nos componen. Es la distancia que separa nuestra posición con la de aquellos que con todo derecho adoptan otras posiciones, la que sirve para evaluar qué tan desfasados están, para que motivados por intereses personales decidan alejarse del centro, llevándolos a caminar por la delgada línea que limita diversos frentes políticos.

Cuando la mayoría de los actores (o valores, siguiendo con el paralelismo matemático) se ubican en una posición cercana, rodeando a la media, puede decirse que la identidad del Espacio es claramente identificable. Ahora, cuando los valores se hallan dispersos y todos estos a distinta distancia de dicho centro, es cuando la identidad del espacio se hace difusa, no permitiendo predecir posición alguna frente a futuros escenarios que puedan presentarse. Lo que en términos electorales el votante busca, es justamente conocer e identificar cual es la identidad del espacio por el que se siente atraído, y por otro lado, es responsabilidad de los actores integrantes de dichos espacios, favorecer a que esto suceda, ya que como actores políticos uno de nuestros interés es ser una clara opción electoral, para una demanda popular que votará el próximo año.

Ahora, y para terminar, si el objetivo de Cambiemos en la Provincia de Santa Fe es el de ser una clara opción de Gobierno provincial, es inevitable perfilarse en las próximas elecciones legislativas como un espacio de límites claramente identificables, como se dijo ya, cercanos a los valores medios o centro común, y alejarse de esos extremos que nada representan al Cambio que el electorado ha elegido. Por lo tanto, si todos aquellos actores que integramos el frente estamos convencidos en que queremos ser una opción viable y exitosa, debemos acercar las posiciones hacia aquellos pilares fundacionales, dejando de lado intereses políticos personales, contribuyendo a la construcción de un espacio fuerte, en el que todos mantengamos nuestras identidades, evitando torcer el centro (o valor medio) en dirección hacia un solo valor extremo, motivado este por aspiraciones mezquinas y no colectivas. Porque en este caso, lo único que se lograra es quebrar los cimientos fundacionales, o bien, en un caso más sano para la estructura general, que los cimientos decidan desprenderse del actor cuya posición ha decidido alejarse de estos.

(*) Responsable de Espacio Carrió en la Provincia de Santa Fe. Coordinadora de la Comisión de Políticas de la Juventud en el Consejo Consultivo de la Sociedad Civil de Cancillería. Integrante de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia.

Artículo publicado en Sin Mordaza y en InfoRosario.

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3 comentarios sobre “Sobre quiebres, fracturas e internas partidarias

  1. Perdona nunca te vi en ninguna parte en Rosario ,trabaje con Oscar Greppi ,como representante del ARI en el Distrito sur , quisiera saber si podramos encontranos alguna ves .
    Pertenesco al Grupo ” carrio presidente ” en rosario , jamas supe de tu existencia y si alguna ves te vi en alguna parte ,soy presidente del ARI Seccional 15
    E mail jorgefedre@hotmail.com

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  2. Buen ensayo. Un modo clásico de mantener consenso; dentro de los límites de un espacio político, o cultural; son las jornadas, debates internos, plenarios y asambleas donde concuerden ideas, dirigentes, referentes y militantes activos, noveles y fundadores. Los intercambios de opinión son claves para aclara límites. Debe haber en toda reunión ida y vuelta de opiniones. Los lideres presentes evaluaran las bases de pensamiento, en un grupo, marcando límites. Los rebeldes expuestos tendrán oportunidad de replantear o alejarse del espacio. Las reuniones netamente informativas y los discursos autoreferenciantes son útiles para descubrir el pensamiento de un lider o dirigente, ideologizar al militante y marcar camino obsecuente, no para formar un grupo filosófico o político estable. Las sectas solo pueden mantenerse detras de un objetivo permanente, temor o coaptación. Los movimientos que evolucionan y crecen en adherentes, abiertamente, sin consenso de límites, tampoco perduran; eclosionan autodañandose en las competencias individuales. Los grupos perdurables, que crecen y evolucionan fuertes son, como tu lo has descripto, los que muestran un pensamiento de identidad media y relato confiable con las actitudes de sus dirigentes. Trabajemos para atraer militantes afines, con responsabilidad de principios afines. Trabajemos para contener las inquietudes y dudas de los adherentes que se dispersan por desavenencias personales; de los cuales, algunos pueden reencausarse y otros no; pero son valiosos. El descargo y recarga de seguidores eventuales y empíricos, de los cuales abundan en busqueda de espacio participativo, no fortalece, solo mantiene el grupo amorfo. Entiendo que hace falta voluntad conciliadora de dirigentes autorizados y tiempo, pero vale la pena. El que se va por pensar diferente es detectado por los otros espacios e identificado como tal. El que se va de un espacio por desatención, pensando acorde a los límites originales, queda en el limbo partidario, receloso y lastimado, siendo visto por los otros espacios como muestra de debilidad del expulsor. Vuelvo a felicitarte por el análisis coyuntural de los principios y límites de un espacio grupal.

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